December 14, 2017
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Cuando descubres que mamá no es invencible

  • November 25, 2017

Cuántas veces hemos visto a nuestra madre limpiando la casa, lavando la ropa, haciendo de comer, cuidando de nosotros y de las mascotas, nunca se detuvo a descansar, quizá sólo para responder una llamada y quedarse platicando por 15 minutos, después se va a bañar, se arregla y se dirige al trabajo, parece que tienes súper poderes, que es invencible, fuera de este planeta, pero la realidad es que no es así.

Son muy pocos los momentos en los que ves a tu madre caer, derrotarse ante cualquier situación, incluso verla llorar por sentimientos negativos es extraño, y cuando esto sucede sentimos como si una flecha nos atravesara el corazón, nos exprimiera los ojos hasta que escurran las lágrimas y nos inmovilizamos, pues no sabemos cómo ayudar a la persona que es la que nos apoya, nos guía, nuestra Mujer Maravilla.

Recuerdo que fueron contadas las veces que vi caer a mi mamá. Por mi mente pasa el primer momento de miedo y angustia que viví, pues mientras yo jugaba en el patio de mi casa vi por entre las celosías de la ventana de la cocina como la mujer más fuerte que jamás había conocido se desplomó. Corrí de inmediato a la casa y ahí estaba ella, tirada en el suelo. Le grité a mi hermano mayor mientras corría hacia su recámara, a medio camino me lo encontré, me había escuchado y fuimos a revisar a mi madre. De inmediato llamó a la ambulancia mientras yo era un inútil, un mar de lágrimas y lamentos.

En el hospital nos dijeron que tenía el desmayo había sido por la presión, la cual se elevó debido al estrés al que está expuesta. Se recuperó en un par de días y pudimos volver a casa. La buena noticia es que estaba estable, la mala fue descubrir que era de carne y hueso, no una Diosa invencible. Algún día iba a perderla, si es que la naturaleza no realiza una mala jugada y me envía a mí primero al más allá. Prometí que trabajaría duro, que haría todo lo posible para que mis padres ya no tuvieran que esforzarse de más por sacarnos adelante.

Los años transcurrieron, terminé mi carrera, me gradué y comencé a trabajar, a escalar posiciones dentro de una de las empresas más prestigiosas del país, cuando estaba muy cerca de la cima, la vida decidió que era tiempo de darme una estocada más, tan brutal que me dejaría en la lona por semanas. Un extraño virus atacó a mi madre y por más que mi hermano y yo pagamos los mejores hospitales, nada pudieron hacer. Fue como si mi mamá fuera Superman y le hubieran dado kryptonita, no había anda que se pudiera hacer y dejó este mundo. Un gancho al hígado, un jab al rostro, otro al abdomen y un uppercut terminaron conmigo. Así se sintió la partida de mi Mujer Maravilla.

Cuida de tu madre, no pienses que por mostrar fortaleza y hacer tantas cosas al mismo tiempo es invencible, es de carne y hueso. Por eso quiérela, demuéstraselo con acciones y no con palabras antes de que sea demasiado tarde.

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